Natación en educación física.
La natación es el movimiento y/o desplazamiento a través del agua mediante el uso de las extremidades corporales y por lo general sin utilizar ningún instrumento artificial. La natación es una actividad que puede ser útil y recreativa. Sus usos principales son el baño, refrescarse para combatir el calor, buceo, pesca submarina, salvamento acuático, actividad lúdica, ejercicio y deporte.
La natación formó parte de los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896 en Atenas. En 1902 Richard Cavill introdujo el estilo crol en el mundo occidental. En 1908, se creó la Federación Internacional de Natación (FINA). El estilo mariposa fue desarrollado en la década de 1930 y fue en un primer momento una variante del estilo braza, hasta que fue aceptado como un estilo independiente en 1952.
La natación: un deporte muy completo.
La natación es uno de los deportes más completos y divertidos y, por qué no, un seguro de vida, ya que es un determinado momento puede evitar un ahogamiento. Por ello, es fundamental que el niño/a comience a nadar y se integre desde pequeñito en el medio acuático, con el fin de que pierda miedo y se familiarice con él. Normalmente, el miedo al agua va aumentado conforme el niño/a van creciendo, de tal forma que cuanto más tiempo esté alejado del agua, más sentimientos de desconfianza y de fobia puede desarrollar, dificultando el aprendizaje de la natación.
El baño es un momento ideal para disfrutar de unos minutos de diversión y de entretenimiento con el niño/a, al mismo tiempo que le ayudará a relajarse y le servirá para conciliar el sueño. Es durante este momento donde se debe potenciar ese contacto del bebé con el agua, teniendo en cuenta que:
El agua debe estar a una temperatura de aproximadamente 37º.
Aunque el agua tiene mojar la cabeza, se debe evitar echarle agua rápidamente ya que se asustará. Es algo que se debe hacer de forma progresiva.
Se debe evitar que le entre jabón en los ojos, porque le escocerán y no recordará para el día siguiente que el baño es un momento agradable. Por ello el aseo se debe dejar para el final, justo antes de sacar al niño/a de la bañera.
Para que la toma de contacto con el agua, tanto en la bañera como en la piscina, cumpla los objetivos deseados, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:
Los ejercicios que se decidan realizar en el agua se deben abordar como un juego y, por lo tanto, el bebé se tiene que divertir realizándolos.
El bebé será el que decida cuándo termina la actividad.
Hay que evitar precipitar las cosas o realizarlas demasiado rápidas, debiendo seguir el ritmo del bebé.
Se ha de sonreír en todo momento.
Hay que explicar al bebé lo que se va hacer y lo que va a ir ocurriendo a fin de que no le venga por sorpresa.
Es muy importante reforzar sus logros con aplausos y felicitaciones.
Natación como ocupación.
Algunas tareas requieren trabajadores para nadar. Por ejemplo los buceadores que buscan estrellas de mar para obtener un beneficio económico, al igual que los pescadores submarinos.
La natación se utiliza para rescatar a otros nadadores en apuros, en situación de ahogamiento. La mayoría de las ciudades y países modernos cuentan con socorristas entrenados, en piscinas y playas. Hay una serie de estilos de natación especializados, especialmente para fines de salvamento (véase la lista de estilos de la natación ). Estas técnicas son estudiadas por los socorristas o miembros de la Guardia Costera.
La natación es también utilizado en biología marina para observar plantas y animales en su hábitat natural. Otras ciencias utilizan la natación, por ejemplo, Konrad Lorenz, nadó con los gansos, como parte de sus estudios sobre el comportamiento animal .
Medidas de seguridad para entrar en el agua.
En caso de que el niño utilice manguitos, ha de estar n todo momento vigilando por un adulto. Los manguitos son muy peligrosos, ya que pueden generar una falsa tranquilidad y llevar a que nos despistemos por un momento. Hay que temer en cuenta que pueden desinflarse o escurrirse del brazo de los niños, dejándole desprotegidos con riesgo de ahogamiento.
Con independencia del sistema que se utilice (manguitos, flotadores…), los niños han de estar vigilados en todo momento.
Hay que evitar bañarse en piscinas con fondos que no ofrecen visibilidad.
Se debe comenzar por las piscinas pequeñas puestos que la frecuencia sonora de las grandes es mucho mayor.
Se ha de comprobar que el agua de la piscina está limpia y correctamente clorada, a fin de que cumpla los requisitos sanitarios correspondientes, y así evitar intoxicaciones hídricas.
Se ha de acceder a la piscina por la escalera correspondiente y nunca saltando desde el borde para evitar accidentes.
En los niños y niñas que no han aprendido a controlar la respiración debajo del agua, hay que evitar sumergirles puesto que podrían tragar agua ocasionando lesiones.
Si el niño/a empieza a tiritar hay que sacarlo del agua y abrigarlo para que recupere la temperatura.
Para iniciar al niño/a, es recomendable hacerlo por sesiones, de tal forma que la primera sea de 10 minutos y se vayan alargando hasta los 20 minutos. En caso de que el pequeño tenga menos de un año, no se recomienda permanecer en el agua más de 30 minutos por riesgo de hipotermia.
Hay que procurar que el grupo de niños sea de edades similares, a fin de evitar que se puedan poner nerviosos.
Si el niño/a está enfermo, por ejemplo con un resfriado, no es recomendable el baño.
Si el niño/a presenta micosis, debe renunciar temporalmente al baño.
Si el niño tiene problemas dermatológicos se ha de consultar al especialista, a fin de que confirme que el cloro no puede hacerle ningún daño.
Al salir de la piscina se debe duchar con agua dulce para eliminar resto de cloro de la piel.
En las piscinas familiares, una vez que ha finalizado el baño, es importante sacar de la piscina cualquier objeto que pueda llamar la atención del niño/a, a fin de evitar que se aproxime con intención de recuperarlo.


Buen trabajo
ReplyDeleteExcelente
ReplyDeleteBuen trabajo
ReplyDeleteExcelente trabajo muy organizado.
ReplyDeleteBuen contenido
ReplyDeleteBuen trabajó
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