Actividades laborales.
Algunas de sus funciones concretas son:
- Enseñar al alumnado las reglas y técnicas de diferentes deportes individuales y colectivos como el fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol, atletismo, gimnasia, ciclismo, etc.
- Planificar y preparar las actividades y lecciones teóricas. Evaluar el progreso del alumnado y redactar informes.
- Gestionar el material deportivo de la escuela, velando por su funcionamiento y controlando la disponibilidad del mismo.
- Motivar al alumnado con diferentes habilidades a interesarse por el deporte y el ejercicio físico.
- Contribuir al desarrollo de las competencias del alumnado como el dominio y control de la motricidad; el trabajo en equipo; la expresión corporal; la concentración y la realización de desempeños motores sencillos y complejos.
- Formar al alumnado, especialmente a los estudiantes de secundaria y bachillerato, en aspectos teóricos del deporte como dietética y nutrición para el ejercicio; anatomía y fisiología; análisis de rendimientos; prevención y tratamiento de lesiones deportivas, entre otras materias.
- Formación específica en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.
- Ser un apasionado del deporte.
- Un buen nivel de aptitud deportiva y física.
- Tener una vocación pedagógica.
- Sensibilidad ante las diferentes capacidades y ritmos de progreso.
- Capacidad para motivar al alumnado.
- Habilidades comunicativas.
- Capacidad para mantener la disciplina y afrontar la conducta desafiante.
- Conocimiento general del cuerpo humano.
- Facilidad para la planificación y la organización.
- Conocimientos en materia sanitaria y de prevención de riesgos.
- Disposición a mantenerse al día sobre todos los avances en métodos de entrenamiento o de equipamiento deportivo.
La motivación en las clases de Educación Física.
Hemos analizado anteriormente que motivar a la clase es uno de los problemas más significativos de la mayoría de los profesores. Sin embargo, Del Villar (1993) o Sáenz López (1998) muestran cómo en Educación Física los alumnos llegan motivados a las sesiones.
Una de las paradojas de esta área de conocimiento la plantea Del Villar (1993) cuando expone cómo esta motivación llega a ser muy elevada en Primaria debido a la necesidad vital de movimiento que tienen los niños, por lo que se hace complicado canalizar esta excesiva demanda en una estructura organizativa eficaz. Continúa este autor afirmando que sólo cuando se consigue el control del grupo es posible diseñar organizaciones eficaces que derivarán en una mayor participación del alumnado y, por tanto, en el aumento de la motivación. Es entonces cuando se presentan las condiciones ideales para conseguir los aprendizajes (gráfico 2).
En la escuela existen incentivos positivos o negativos, siendo la calificación una motivación externa que puede estimular la participación en clase (Bakker y otros, 1993). Sin embargo, estos y otros autores recomiendan utilizarla en positivo y nunca como amenaza. Siguiendo a Escartí y Cervelló (1994), en Educación Física podemos aplicar numerosos refuerzos tangibles (trofeos, regalos, etc.) o psicológicos (autoestima, prestigio, etc.). Más adelante, analizaremos algunos recursos didácticos que nos pueden ser útiles para aumentar la motivación en las clases.
El juego se convierte en un medio de aprendizaje y de motivación que va a resultar muy útil en las clases de Educación Física, particularmente en Infantil y Primaria, pero también en Secundaria (Fernández y otros, 1993). Knapp (1981) añade que las situaciones competitivas aumentan la motivación de los participantes por lo que, si son tratadas de forma educativa, resultarán muy adecuadas.
Los niños pequeños se motivan a través de situaciones lúdicas mientras que a los niños de más edad (a partir de los 11 12 años) también les gusta que se reconozca su perfección en los movimientos, es decir que cuanta más habilidad logre más se motivará hacia la tarea (Knapp, 1981).

Se mira muy buena información y me gustó mucho leerla ❤️
ReplyDeleteBuen trabajo
ReplyDeleteBuen trabajo
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